
“No sabes cómo te extrañé, nunca has desaparecido de mi mente, de hecho, en tu ausencia, no pude olvidarte y te tatué en mi cuerpo”.
“Qué bello”….. “Una flor de loto y nuestro símbolo celta…., que bueno que me lleves en tu cuerpo”.
“Siempre”, respondiste. “Nunca te fuiste”.
“Y todos los demás tatuajes que son?”
“…ah, pues, mi signo astrológico, aunque tu sabes que los científicos no creemos en eso”.
“Claro”, te miré pensando en que nunca creí en los científicos pero esperando que no te dieses cuenta.
“Un meteoro y unas siglas con alitas, de mi abuelita que está en el cielo”.
“Sweety, Pretty baby”, que bonito, los recuerdos de tu abuelita. Igual me sonó extraño que luego te las quisieses quitar. Acaso ya no quieres más a tu abuelita? o ya no crees en el cielo?
Sonríes y me pides que te dibuje algo para tatuarte en tu cuerpo. Te digo que NO rotúndamente y peleamos. Digo que me da mala espina que te tatues mi nombre porque esas cosas siempre separan a la gente. Y aparte, yo diseño, no es tampoco que voy por ahí dibujándole el cuerpo a los hombres. Prefiero diseñar mis marquesinas.
Sonríes y me muestras una venta online del anillo de nuestra boda. Te digo que prefiero algo orgánico, menos Macy’s, o algo indestructible como el titanio. Insistes en que quieres demostrar tu amor en algo caro. No lo entiendo, sonrío nerviosa, esperando que no lo notes. Lo más caro que quiero es un Ipod. Nunca me impresionaron las joyas, ni Louis Vuitton, pero sí fue bonito conocer a tus padres y rezar con ellos en el camino a la selva. Aunque yo no crea en el mismo Dios. Aunque el interés por comprar un pasaporte al cielo de tu biblia, no mueva mi vida. Fue bonito. Tu familia es gente bonita. Bella.
Nos despedimos en el aeropuerto y nos abrazamos tanto, pensando que comenzamos el resto de nuestra vida juntos. “Lo logramos”, pienso. Todo es verdad y no había nada a lo que temer. No había monstruos ni tormentas, ni huracanes, ni mentiras. “Lo logramos”, vuelvo a pensar en los esfuerzos que hicimos por dejar nuestras viejas pieles atrás…. Que bueno que lo logramos, que bueno que vencimos a la nada.
Te diste vuelta y volviste a buscarme, y yo con mi fiebre que apenas podía distinguirte. Me asusté, pero sólo querías asegurarte de besarme antes de volver a tomar mi avión. Sabrías entonces, que tu castillo de naipes se derrumbaría? No puedes construir nada con 6 pares de Aces. La mentira se desmorona con cualquier movimiento brusco.
Y sabes bien que tu vives en zona de Tsunamis. Nunca podrás mantener tu Empire State de Mentiras ni por más que te mudes de locación. Aunque tal vez nunca te mudes, vivir con papá es conveniente. Su casa protege del viento.
Que bonito, Pretty Boy, como me hace feliz, que busquemos un camino juntos, que olvidemos el por qué, el qué dirán y el cómo lo haremos. Sólo importa este amor tan sincero, sólo importa que has cambiado y luchado con tus abismos interiores y ya en esa lucha has vencido. Y has venido a buscar a tu princesa. Cuanta dicha, Pretty Boy.
Pero espera, algo está sucediendo….siento el suelo temblar, y esto no es mi amada California. Siento el suelo abrirse y tu dices que no es nada, que sólo es tu dolor de espalda que te nubla la mente. Tu trabajo que no aparece y que el mundo se ha vuelto contra ti.
Me preocupo, ya no puedo pensar en conspiraciones globales que te quieren hacer daño. No es hora ya de que busques trabajo, si te animas. Te animas a tener la vida de otro en tus brazos? No es hora ya que tus ex novias dejen de ser locas desquiciadas que sólo querían el dinero de papá y mamá? No es hora ya que comiences a salir con nenas que te hagan parecer más inteligente?
Maldicion, niño lindo, creo que me estoy cayendo de tu rompecabezas. Quiero redondearme las aristas pero ya no entro en el cuadro.
Me dices que no soy yo. Me envuelves otra vez en el laberinto en que te pierdes. Ya lo sabemos, quieres escapar, pero tienes el minotauro dentro. No hay hilo mágico que te pueda sacar de allí.
Lloro y lloro. Siempre quise quedarme a tu lado y abrazarte en tus pesadillas.
Pero tu dijiste “No”. “Pobre Pretty boy”, pensé…Te has quedado solo con tus montruos de ensueño. Pobre, amor, rezaré por ti cada noche y tal vez algún día, seremos algo. Dios sólo sabe.
Adios. Adios, te deseo lo mejor, sé valiente y feliz.
Diste la vuelta en la encrucijada que trazaste y te dirijiste hacia ELLA sin titubear un instante. No sentiste el dolor, te anestesiaste rápidamente, te creiste fuerte y más que nada te creiste tus propias mentiras.
Diste la vuelta y fuiste a buscarla. Al fín y al cabo, el pasaje es un poco más barato hasta allí.
“Hola Linda”, le dijiste a ella. “No sabes como te extrañé, nunca has desaparecido de mi mente, de hecho, en tu ausencia, no pude olvidarte y te tatué en mi cuerpo”
“Te tatuaste algo mío?”
“Tus iniciales, mi vida, tus iniciales y dos alas de ángel”.
Maldito. Cuantas abuelitas muertas tienes para cubrir tus mentiras? Ahora le dedicas mis canciones, le regalas mis regalos, le lees mis libros (los que pueda ella entender) y la llevas de paseo con mi música, pasando por nuestra calle melancolía. Donde irás a parar Pretty Boy, perdido, siempre perdido y pidiendo a alguien que jale del hilo que te sacará del laberinto.
“Oh, no sabés lo que he cambiado, no sabés lo que te extrañado, tu me das paz, yo te doy un anillo de Macy’s, tu me das esperanza, amor, creer que todo es posible, yo te doy mi vida entera, mi corazón en tus manos y ya sabes, mi familia te adorará. Al fin y al cabo tu y yo adoramos al mismo Dios.”
Pobre niña linda, ahora ella ha caído en tus redes. La pobre cristianita no sabe que nos tomamos turnos entre ambas para reemplazar el vacío en tu vida. Todavía cree en tus pactos y promesas. Y seguro que le dices que YO estaba allí por tu dinero.
Tal vez en un año, tengas un tatuaje con mis tres iniciales, y le digas que son de un duelo familiar. Tal vez en un año, le digas a tu nueva familia comprada, que no es un Adios, sino un Hasta Luego. Y hagas llorar al universo y a la niñita. Pero por ahora, ella encaja mejor en la política de tu vida. No besa tanto a la gente y sabe dar la mano, vive en la iglesia que tu detestas y te idolatra como a su Dios prohibido. Su optimismo cuadra mejor que mis canciones meláncolicas. Ella había sido tu más grande error, tal vez esa parte, ella nunca lo sepa. Qué lástima que ella nunca sepa sus propias historias.
Adios, Adios, que seas feliz. Que te sigas tatuando mentiras en el cuerpo y que te inventes una realidad segura que tus amigos y padres aprueben. Nunca te animarás a vivir la vida real. Adios, Pretty Boy, no me busques para contarme de tus nuevos tatuajes, para ese entonces, ya me habré ido con alguien que sí sepa tocar bien la guitarra. Menos muñecas rotas y más Rock and Roll.
Adios, hoy llueve en San Juan y San José. Y las hermitas de San Cosme y San Damián han desaparecido. Tu te has desvanecido con el viento que voltea las castillos de naipes. LLueve en San Juan y San José y la radio anuncia que se espera un Tsunami de Karma en tu ciudad.
Adios, que seas feliz. Y sepas nadar.