Llueve. Ya no diluvia pero llueve lo suficiente como para querer escuchar Flettwood Mac “Go your own way”.
Recuerdo los días en los que eras parte de mí. En lo que todo se compartía como una pieza de algo indivisible, algo más grande de lo que podíamos comprender.
Recuerdo cuando eras ALGUIEN. Ahora sólo te disecciono en terapia como la autopsia de un extraterrestre de látex. Alguien que nunca existió.
Resolución de fín de año: Tengo que dejar de pagar para entenderte.